Francisco Beltrán

Cuando te meten goles en propia puerta

Sabes cuantos miembros de tu equipo, ¿ te meten goles en propia puerta?

Portero mete gol en propia puerta al lanzar el balón

Esta afirmación es una pequeña metáfora que tiene transferencia en el mundo de cualquier tipo de organización.

YA sea una asociación, un club deportivo, un partido político o una empresa. El no conocer a tu gente o la gente que está trabajando o colaborando puede hacer que se te vuelva en contra de tus intereses.

Volviendo al argot futbolístico, de todos es sabido que cuando la plantilla está en contra del entrenador, este sale por la puerta pequeña.

En otro tipo de organizaciones pasa igual, si tus colaboradores no están alineados con las directrices que penamos que todos deberían seguir, te saldrán competidores dentro de tu organización.

En El octavo hábito, Stephen Covey describe de la siguiente manera los resultados de una encuesta entre 23.000 empleados de una serie de empresas e industrias:

Sólo el 37% afirmó saber con claridad lo que intentaba lograr su empresa y por qué.

Sólo 1 de cada 5 estaba entusiasmado con los objetivos de su equipo y su empresa.

Sólo 1 de cada 5 aseguró diferenciar claramente entre sus tareas y los objetivos de su equipo y de su empresa.

Sólo el 15% sentía que su empresa los capacitaba plenamente para ejecutar los objetivos clave.

Sólo el 20% confiaba totalmente en la empresa para la que trabajaba. Los resultados son bastante aleccionadores y también abstractos.

Probablemente cuando acabe de leer estas estadísticas se irá pensando que existe una gran confusión e insatisfacción en la mayoría de las empresas.

Defensa cabecea en un córner y mete gol en propia puerta

A continuación, S. Covey sobre pone una metáfora muy humana por encima de las estadísticas, diciendo que;

«Si, por ejemplo, un equipo de fútbol tuviera estos mismos resultados, sólo 4 de los 11 jugadores en el campo sabrían cuál es su objetivo.

Sólo a 2 de los 11 les importaría.

Sólo 2 de los 11 sabrían en qué posición juegan y conocerían perfectamente lo que se supone que tienen hacer;

Y todos menos 2 jugadores estarían compitiendo de alguna manera contra los miembros de su propio equipo, en lugar de con el contrario»

La analogía futbolística genera un contexto humano para las estadísticas, creando una sensación de dramatismo y movimiento.

No podemos evitar imaginarnos las acciones de 2 jugadores intentando marcar gol mientras los demás miembros de su mismo equipo se interponen continuamente en su camino.

¿Por qué funciona esta analogía?

Porque se apoya en nuestro concepto del fútbol, mucho más nítido y definido que nuestro concepto de empresa.

Es más gráfico pensar en la falta de cooperación de un equipo de futbol (donde el trabajo en equipo es primordial) que en una compañía, y esto es precisamente lo que quiere subrayar S. Covey:

Que las empresas deberían funcionar como equipos de fútbol, pero no lo hacen.

Humanizar las estadísticas aporta efectismo a un argumento.

Para terminar me gustaría que me explicaras si en tu organización pasa lo mismo o tenéis estrategias para mantener una buena comunicación en vuestra organización y así evitar que .

Francisco Beltrán

@fbeltran

Twitter: @beltranortin

TM5 equipo campeón de Europa de Judo veteranos 2019

¿Juegas en Equipo?

¿Juegas en Equipo?

La mayoría responderán que si que juega en equipo, y seguramente en algunas ocasiones lo hagan, aunque si cambiara la pregunta y te preguntara;

¿Estás dispuesto a no hacer horas en tu trabajo, o reducir tu jornada para que la empresa no cierre?

Hay muchos que no quieran renunciar a esas horas o reducirse su jornada, ya que a ellos no les interesa lo más mínimo lo que le pase  a su empresa versus equipo.

Argumentarían que tienen derecho a la jornada completa y que ese no es su problema.

Lo cierto es, que si es su problema si cierra la empresa que le está generando la renta que sostiene su calidad de vida.

Esto parece un sin sentido de la responsabilidad personal,  pero es más habitual de lo que pensamos.

Hace unos días me contaba un amigo que se había reunido con sus colaboradores, y les comentaba que si se ajustaban los horarios, y alguno se redujera la jornada, la empresa podría mantenerse.

No era un capricho, es una empresa que ofrece servicios personalizados, por diferentes especialistas, (Gimnasio) y en estos momentos, no había suficiente trabajo ni clientela para una jornada completa .

El dicho de _!sálvese quien pueda!, al final termina con todos nadando, y el barco hundido.

Las preguntas que surgieron fueron; ¿qué me corresponde de finiquito?,  ¿cuánto  paro me corresponde? … no les interesó la propuesta de la gerencia, preferían ir al paro.

El dicho de !sálvese quien pueda!, al final termina con todos nadando, y el barco hundido.

Los partidos los ganan personas o individuos, los campeonatos los ganan los equipos.

Partido de basket, pabellon Pau Gasol Alfas del PI
Cancha del Alfas del Pi pabellon Pau Gasol; foto desde la grada.

Ahora más que nunca tenemos que saber jugar en equipo, otro dicho deportivo puede servirnos de metáfora; Los partidos los ganan personas o individuos, los campeonatos los ganan los equipos.

Trabajar en equipo significa renunciar a nuestros propios objetivos, para alcanzar el objetivo del grupo.

Si no apoyamos a nuestra empresa o equipo tarde o temprano, terminaremos solos y sin ayuda.

Trabajar en equipo significa renunciar a nuestros propios objetivos, para alcanzar el objetivo del grupo.

Aportar nuestro talento personal al bien común, ayudar a nuestros compañeros cuando lo necesiten, pedir ayuda cuando la necesitamos,  formar parte de algo más importante que la individualidad.

Eso es jugar en equipo. No a cualquier precio, porque tampoco podemos dejar que nos manipulen con información falsa.

Concluyendo; La situación determina nuestra respuesta, hay que empezar a trabajar en equipo, no solo en un primer nivel, debe de ser a un nivel donde empresas, trabajadores, políticos … diseñen estrategias que sirvan para el beneficio mutuo.

¿Y tú juegas en  equipo o solo miras por tu interés?

Francisco Beltrán