rendir al maximo

rendir al maximo

Javi amigo Judoka me comentaba que conoció a la campeona olímpica  de Judo la cubana Ynais Ortiz, me explicó como se fabricaba a un oro olímpico. Según la observación de mi amigo Javi, el entrenador de la cubana comentó como entrenaba su atleta 6 sesiones de 8h a la semana para hacer posible este resultado, había que sumarle la actitud de entrega de la judoka, ya que gracias a ella su familia puede vivir sin apreturas. Con esta introducción me surgen varias peguntas; ¿Por qué solo unos pocos como ella son los que llegan?, ¿Cuál es la gran diferencia del que llega?, estas y muchas más son las preguntas que nos hacemos. Pero otra sería ¿cuál es el precio que hay que pagar para poder conseguir una meta de igual nivel? y ¿Cuántos estamos dispuestos a pagar el precio, en el ámbito que nos queramos desarrollar?

Hay que tener en cuenta que no solo es la dedicación a la tarea lo que nos hará excelentes o mejores en el desempeño, influye el talento innato de cada uno. Cuando confluye, el talento, la dedicación, el esfuerzo supremo y la perseverancia, podemos llegar a conseguir lo que nos hemos propuesto. Pero no nos engañemos, conseguir ser el nº 1 no solo depende de nosotros, hay un innumerable nº de personas que aspiran a ese mismo lugar. Por lo tanto nuestro objetivo debe de ser llegar a lo mejor que podamos ser, dando importancia al esfuerzo y menos al resultado.

Cuando hacemos algo al límite de nuestras posibilidades es cuando alcanzamos la meta principal, hacer el máximo de nuestra capacidad. Eso solo se consigue si cada día nos esforzamos un poco más que la vez anterior, nos implicamos más, no caemos en el desanimo sea el resultado que sea, seguimos y no buscamos EXCUSAS para abandonar.

Hay una experiencia que he vivido y de la que estoy convencido; Solo de las derrotas y los fallos, podemos aprender, está en nosotros tomar la decisión de hacerlo, o no hacerlo. O buscar el pretexto para no seguir intentándolo.  El éxito muchas veces esconde nuestras debilidades, y puede ser un obstáculo para avanzar.

Puedo decir que de esto sé un poco, abandoné una actividad, en la que tenía un talento especial, con la excusa de que otros eran los culpables de que no consiguiera mi meta, pero el tiempo me ha enseñado que fui yo el que tiró la toalla y no pago el precio, era más cómodo no asumir la responsabilidad.

Esta reflexión puede atribuirse a cualquier ámbito de nuestra vida; trabajo, familia, deporte, estudios. ¿Cuánto tiempo vamos a seguir poniendo excusas? ¿Cuándo empezaremos a trabajar por nuestro objetivo? ¿Estaremos dispuestos a pagar el precio?…

Por lo tanto la próxima vez que decidas no seguir luchando por algo, piensa muy bien de quien depende esa decisión, porque lo más seguro es que solo dependa de ti.

Si no sabes cómo seguir, tienes una consulta gratis a través de mi web, por skype o mail, te ayudaré a  encontrar la motivación necesaria para seguir luchando.

Francisco Beltrán Ortín

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