Arbitros y Jueces ¿una referencia de seguridad?

Arbitros y Jueces ¿una referencia de seguridad?

Árbitros y Jueces ¿una referencia de seguridad?

basketball_ball_sport_225796_lEn estas ultimas semanas he sido testigo de como  un arbitro puede perder su rol y querer desempeñar otro que no le corresponde. A los árbitros se les tiene porque necesitamos un juez que sea imparcial para cuando se plantean situaciones que no son permitidas en el juego pueda tomar decisiones que restablezcan la situación acontecida.

Lo mismo pasa con los jueces, necesitamos tener la confianza que cuando tenemos un conflicto el juez impartirá justicia, pero esto no es así ni en el deporte ni en los juzgados.

Un arbitro esta para dar seguridad en la cancha de juego o donde sea su puesto, no puede dejarse llevar por los sentimientos, sabiendo a lo que se expone cuando decidió hacerse arbitro. Es como cuando te disfrazas, te pones un disfraz y asumes el personaje del mismo, en el caso de algunos árbitros es el roll de «que yo sé más que nadie de esto» y aquí se hace lo que yo diga o me cargo al que me discuta algo». En los jueces esta el de lo meto al trullo por si acaso, incluso sin tener pruebas. O te acusan porque alguien dice algo aunque se mentira.

Puedo entender que son personas y como tales cometen errores, y eso lo entiende hasta el menos preparado. Pero cuando esta persona pone lo personal por delante de su cometido como Juez del evento, es cuando todo se va de madre.

Lo mismo pasa con nuestra justicia, aquí meten en la cárcel a personas sin ningún tipo de prueba solo con la declaración de otra, que miedo da esto, o si te acusan de algo que no has cometido tu y sin tener certeza de ello Ejemplo; Los chicos que han encarcelado en Barcelona, sabiendo que no fueron ellos los responsables de los disturbios, siguen dentro de la cárcel y los responsables de la denuncia falsa siguen sin decir la verdad, siendo una entidad pública el hecho es mucho más grave – Solo porque son inmigrantes siguen en la carcel. Parece que estemos en un país tercermundista, no somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, aquí somos culpables y tenemos que demostrar nuestra inocencia, una justicia que solo es para el ciudadano de a pie. Sin embargo vemos como personas como los Puyol, Fabra y muchos otros que campan a sus anchas sin que el peso de la ley les haga el más mínimo efecto.

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De esta modesta tribuna expreso mis reflexiones para los que están de alguna manera decidiendo lo que esta dentro o fuera del reglamento o ley, sean lo más coherentes posible y no se dejen llevar por su sentimientos o falta de auto-confianza, que los hace tomar decisiones poco acertadas y parciales. Impartir paz y no crispación es su cometido y ellos no pueden ser los protagonistas de ninguna manera del encuentro o juicio. Son los jugadores o las personas que tienen que solventar una cuestión las que son las importantes.

Por eso les pido que hagan bien su trabajo y que sean ese referente que necesitamos en estos momentos que estamos viviendo, si perdemos la Fe en estos estamentos, el vale todo se adueñara de nuestra sociedad.

Francisco Beltrán

 

¿Para qué has nacido?

¿Para qué has nacido?

¿Para qué has nacido?

Desde pequeños seguimos las directrices que nos marcan otros, incluso llegan convencernos de hacer cosas, que cuando nos damos cuenta no somos lo buenos que creíamos, creía el maestro o nuestros padres. Hay algunas pocas personas que no tienen este problema, como los genios de la historia, tipo Mozart, Shakespeare, Lincoln… sabían en qué eran buenos.

Para que he nacidoSegún P.Drucker; La mayoría de las personas creen saber en qué son buenas. Por lo general se equivocan. Con mayor frecuencia, saben en qué no son buenas, y aun así son más las que se equivocan que las que aciertan. Y, sin embargo, una persona sólo puede desempeñarse a partir de fortalezas. Uno no puede basar su desempeño en debilidades, y mucho menos en algo que no puede hacer en absoluto.

Descubrir en qué somos buenos debe de ser una de las acciones más importantes que debemos llevar a cabo. El caso es bien sencillo, solo tenemos que registrar las tareas que nos propongamos, y después evaluar el nivel de éxito obtenido, en poco tiempo sabremos, qué es lo que se nos da mejor, y por lo tanto será donde pondremos todo nuestro mayor esfuerzo.

Si somos buenos haciendo algo, no nos costará llegar a ser muy buenos o excelentes. Por eso hay que saber qué se nos da bien, para que pongamos toda nuestra energía en ello.

Uno no debería gastar mucho esfuerzo en mejorar cosas que no se le da bien, es necesaria mucha más energía para pasar de la incompetencia a la mediocridad, que del buen hacer a la excelencia. Por lo tanto si queremos disfrutar y llevar una vida plena, debemos de descubrir en que somos buenos, que es lo que se nos da bien, cuales son nuestras mejores cualidades, cómo aprendemos, cómo podemos ayudar a otros a ser mejores… de esta forma tendremos una vida de contribución con los que nos rodean. Si hay algo que no se nos de bien y queremos aprender, no pasa nada, sabremos que solo aspiraremos a un nivel medio, sin que esto suponga ningún problema.

 

Sun Tzu escribió hace casi 3.000 años; Por tanto os digo: Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla.

 

Estoy en proceso de descubrimiento y tú

¿Sabes ya para qué has nacido? Deja tu comentario.

Francisco Beltrán Ortín

Vivir el pasado condiciona tu rendimiento

Vivir el pasado condiciona tu rendimiento

Es habitual que cuando recibimos un estimulo que nos saca de lo normal, tenemos la tendencia de resistir o enjuiciar, esto provoca que no experimentemos las opciones que se nos están presentando y sin poder evaluar verdaderamente la experiencia del momento. Al resistir no fluimos y dejamos que nuestra mente no haga lo que mejor sabe, experimentar y hacer.

Tendemos a envolvernos en una discusión interna que no hace perder lo que está pasando y por tanto no apreciar lo que sucede.

Esto es habitual en contextos deportivos donde después de un error se pierde la concentración, esto hace que nuestro rendimiento baje considerablemente.

Lo mismo ocurre cuando nos presionamos por el resultado, sobre todo cuando tenemos el punto clave para ganar y no somos capaces de hacerlo, un ejemplo; un tiro libre en los últimos segundos, o la tanda de penaltis en una final.

Cuando dejamos de disfrutar y de solo hacer, y queremos controlar, lo que conseguimos es ponernos rígidos y descoordinados, con lo que al final nos sale peor lo que esperamos hacer.

Esto tiene aplicación en todas las facetas de nuestra vida, con nuestra pareja, en nuestro trabajo, con los hijos, con los amigos, si nos perdemos en nuestra conversación interna, nos perdemos lo que ocurre, y por lo tanto dejamos de vivir el momento.

La solución viene por prestar atención, el cerebro solo puede hacer una cosa al mismo tiempo, si nos concentramos en lo que pasa, nos daremos cuenta de lo que nos estamos perdiendo.

Trato de no pensar en el mañana; el futuro no existe, dicen los indios del altiplano, sólo contamos con el pasado para extraer experiencias y conocimientos, y el presente, que es apenas un chispazo, puesto que en el mismo instante se convierte en ayer.

Isabel Allende en -Paula-

 Es difícil estar atento continuamente, si tienes alguna formula para hacerlo, deja un comentario, nos enriquecerá a los que podamos leerlo. 

Francisco Beltran Ortin