Cómo ayudar a tu hijo a ser un buen deportista y mejor persona

Cómo ayudar a tu hijo a ser un buen deportista y mejor persona

Cómo ayudar a tu hijo a ser un buen deportista y mejor persona

En esta charla expongo, cómo los padres y madres influyen en el rendimiento de los hijos en el deporte. Las pautas de comportamiento que se exponen pueden trasladarse a cualquier ámbito de la vida, ya sea el deporte, los estudios o las relaciones personales…

Tomar conciencia del papel que jugamos los padres, sobre todo en edades pre-adolescentes, juega a favor de la relación que mantendremos con nuestros hijos presente y futuro.

La manera que hemos crecido y experimentado determinan nuestras creencias. Desde muy niños estamos influidos por lo que podemos o no podemos hacer, en un cuento de J Bucay del libro – Cuentos para pensar;

Narra cómo un niño de 7 años salvó a su hermano de 3 años de que se quemara en un incendio que los pilló en su casa solos, sacando al pequeño por una venta pequeña de la habitación y pasándose por el balcón a la casa del vecino y así salvarse él y su hermano, la lección que aprendes de este desenlace, la cuenta el jefe de bomberos que respondiendo a la pegunta de uno de lo suyos, cómo había podido un niño tan pequeño salvar a su otro hermano, el jefe respondió: porque nadie le había dicho que no era posible hacerlo.

Esa es la fuerza de las creencias, ese es el poder que tiene el ser humano, su fuerza mental. De ahí que nos aprovechemos de lo que el deporte puede aportar a nuestros hijos.

Valores como la perseverancia, el juego limpio, la mejora continua, la tolerancia al fracaso… todos estos y muchos más nos pueden servir para que nuestros hijos se desarrollen como buenas personas, conocedoras del trabajo necesario para conseguir algo en su vida.

Tenemos que distinguir entre lo que es deporte profesional o federado con adultos, del deporte de iniciación y tecnificación que llega hasta los 20 años o más.

Basarse solo en el resultado, es tener una visión pobre de lo que puede aportar a esa persona la actividad deportiva que desarrolla, no tener presente las mejoras que se van implementando en el día a día de los entrenamientos, es no tener una visión clara y global de las habilidades que  tu hijo está incrementando.

Un resultado solo es eso, un producto de lo hecho con anterioridad, como tal si seguimos trabajando en una mejora continua, al final llegará el resultado que queremos o merecemos.

Quizás llegará a ser bueno en su afición, pero eso no tiene nada que ver con lo que él es y será, ya que como he comentado antes, un resultado solo es eso, un producto de algo.

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no, 

en ambos casos tienes razón”. Henry Ford

Descarga: Folleto padres deportistas
Video de Masaru Emoto y la estructura del agua

Francisco Beltrán Ortín

Máster en Psicología del ejercicio físico y del deporte.  

 

 

Arbitros y Jueces ¿una referencia de seguridad?

Arbitros y Jueces ¿una referencia de seguridad?

Árbitros y Jueces ¿una referencia de seguridad?

basketball_ball_sport_225796_lEn estas ultimas semanas he sido testigo de como  un arbitro puede perder su rol y querer desempeñar otro que no le corresponde. A los árbitros se les tiene porque necesitamos un juez que sea imparcial para cuando se plantean situaciones que no son permitidas en el juego pueda tomar decisiones que restablezcan la situación acontecida.

Lo mismo pasa con los jueces, necesitamos tener la confianza que cuando tenemos un conflicto el juez impartirá justicia, pero esto no es así ni en el deporte ni en los juzgados.

Un arbitro esta para dar seguridad en la cancha de juego o donde sea su puesto, no puede dejarse llevar por los sentimientos, sabiendo a lo que se expone cuando decidió hacerse arbitro. Es como cuando te disfrazas, te pones un disfraz y asumes el personaje del mismo, en el caso de algunos árbitros es el roll de “que yo sé más que nadie de esto” y aquí se hace lo que yo diga o me cargo al que me discuta algo”. En los jueces esta el de lo meto al trullo por si acaso, incluso sin tener pruebas. O te acusan porque alguien dice algo aunque se mentira.

Puedo entender que son personas y como tales cometen errores, y eso lo entiende hasta el menos preparado. Pero cuando esta persona pone lo personal por delante de su cometido como Juez del evento, es cuando todo se va de madre.

Lo mismo pasa con nuestra justicia, aquí meten en la cárcel a personas sin ningún tipo de prueba solo con la declaración de otra, que miedo da esto, o si te acusan de algo que no has cometido tu y sin tener certeza de ello Ejemplo; Los chicos que han encarcelado en Barcelona, sabiendo que no fueron ellos los responsables de los disturbios, siguen dentro de la cárcel y los responsables de la denuncia falsa siguen sin decir la verdad, siendo una entidad pública el hecho es mucho más grave – Solo porque son inmigrantes siguen en la carcel. Parece que estemos en un país tercermundista, no somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, aquí somos culpables y tenemos que demostrar nuestra inocencia, una justicia que solo es para el ciudadano de a pie. Sin embargo vemos como personas como los Puyol, Fabra y muchos otros que campan a sus anchas sin que el peso de la ley les haga el más mínimo efecto.

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De esta modesta tribuna expreso mis reflexiones para los que están de alguna manera decidiendo lo que esta dentro o fuera del reglamento o ley, sean lo más coherentes posible y no se dejen llevar por su sentimientos o falta de auto-confianza, que los hace tomar decisiones poco acertadas y parciales. Impartir paz y no crispación es su cometido y ellos no pueden ser los protagonistas de ninguna manera del encuentro o juicio. Son los jugadores o las personas que tienen que solventar una cuestión las que son las importantes.

Por eso les pido que hagan bien su trabajo y que sean ese referente que necesitamos en estos momentos que estamos viviendo, si perdemos la Fe en estos estamentos, el vale todo se adueñara de nuestra sociedad.

Francisco Beltrán

 

Mejora tu rendimiento ¿Cómo saber hasta donde puedes llegar?

Mejora tu rendimiento ¿Cómo saber hasta donde puedes llegar?

Mejora tu rendimiento ¿Cómo saber hasta donde puedes llegar?

Voy a compartir este relato del libro -Dejame que te cuente- de Jorge Bucay, en la relación que tenía con un jóven que presuntamente asisitía a su consulta. Jorge es un psicologo conocido por, poner los cuentos como metaforas de aprendizaje comprensible, un recurso muy potente para entender mejor el mensaje y facil de recordar. Este es un ejemplo que sirve para aplicar esta metafora a la mejora del rendimiento en cualquier ámbito de nuestra vida.

Aquí empieza el relato;

Demian- Yo me quejaba por entonces de no recibir la aceptación franca de mis padres, de no ser el compañero elegido de mis amigos, de no poder lograr el reconocimiento en mi trabajo.

Jorge—Hay una vieja historia de un joven que concurrió a un sabio en busca de ayuda. Su problema me hace acordar al tuyo.


 

El Cuento: El Verdadero valor del Anillo

—Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

—Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después… –y haciendo una pausa agregó— Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

—E… encantado, maestro –titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

—Bien –asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó –toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer al anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado –más de cien personas— y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.

—Maestro –dijo— lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

—Qué importante lo que dijiste, joven amigo –contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

—Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

¡¿58 monedas?! –exclamó el joven.

—Sí –replicó el joyero— Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo—. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.


 

La lección más importante que podemos recibir es; aunque a veces recibamos información de personas que son supuestos expertos, deberemos contrastarlas con verdaderos expertos que no estén influidos por su propia opinión que interfiere a la hora de ver el potencial de la persona en cuestión.

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